Historias

Carlos & Nicolle

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin

“Desde que la conocí supe que era la indicada” esta fue la primera frase con la que el novio describió a su prometida porque desde que se vieron por primera vez ella se robó su corazón, así es como comenzó una de esas historias que tanto nos enamoran. Aunque Carlos vive en Miami y Nicolle en Barranquilla el destino jugó a su favor y los unió en un amor a primera vista cuando ella viajó a Estados Unidos con su familia en unas vacaciones, ante de viajar jamás imaginó que estaría por encontrar al hombre de su vida. Desde el primer momento en el que él la vio, sintió mariposas en el estómago y un profundo amor por ella. Poco a poco se fueron conociendo, sus corazones se unieron e iniciaron una relación.

Debido a que no vivían en el mismo país, su relación comenzó a distancia y su fuerte amor venció los cientos de kilómetros que los separaban porque estaban unidos en su mente y corazón, se visitaban el uno al otro constantemente y todos sus sentimientos puros se fueron apoderando de este par de enamorados. Luego de seis meses, confirmando que no importa la cantidad sino la calidad, Carlos decidió dar el siguiente paso y unir su lazo de amor de manera eterna con Nicolle. Él sabía que ella es una fiel seguidora de mi trabajo, siempre veía piezas creadas por nosotros y le gustaban mucho los Carolina Arcieri Diseños, así que no dudó en inmortalizar su amor con uno de nuestros anillos personalizados, la mejor opción para hacer la gran pregunta.

Carlos es uno de esos novios que haría hasta lo imposible por su novia gracias al intenso amor que lo convenció de hacer una propuesta de matrimonio por lo alto, un día para jamás olvidar. La pareja se encontraba en Miami disfrutando vacaciones juntos y les llamó la atención San Agustín, una ciudad muy atractiva turísticamente de Florida. Él estaba super empeñado en que la propuesta fuera en ese sitio y quería hacer todo muy casual para que ella no se diera cuenta ni sospechara nada, así que inventó toda una estrategia para hacerla querer un viaje en velero de manera muy sútil. El nivel de romanticismo de este novio no tiene límites, creó un correo electrónico falso para enviarle a su novia publicidades de veleros en San Agustín hasta crearle la necesidad de querer ir, mandaba promociones y fotografías del lugar haciéndose pasar por una empresa, que no existía en realidad, de veleros.

Todo le resultó a Carlos como lo había planeado porque fue Nicolle quien le dijo que había visto una publicidad y le había encantado, él actuando muy casualmente le dijo que también le gustaría y que probaran yendo el fin de semana a ver que tal era el sitio, cuando desde hace mes y medio él tenía todo organizado y planificado. Carlos se comportó como todo un actor profesional pues durante el camino a su destino él fingía que llamaba a las empresas de veleros y le decían que no había disponibles para bromear con ella.

Hasta que llegó el gran día, su viaje en velero estaba programado para las cinco de la tarde y durante todo el día estuvo lloviendo, Carlos estaba muy triste porque lo más probable era que se cancelara el viaje, pero faltando poco para la hora el capitán del barco, otro cómplice de esta historia, le informó que sí harían el viaje. Un hermoso domingo con el atardecer de testigo era el paisaje que contempaban estos dos, Carlos había contratado una fotógrafa encubierta a bordo para que capturara todos los momentos.

Disfrutaron y pasaron una tarde de romance. Con la excusa de que se tomarían una foto, Carlos se acercó hacia su maletín “para guardar las gafas de sol” así que Nicolle se distrajó mirando hacía el mar, en ese momento él aprovechó para sacar el anillo sin que ella se diera cuenta, se puso justo detrás de ella y le dijo al oído que iban a recordar ese día por el resto de su vida y luego se arrodilló para hacer la gran pregunta, toda la tripulación del barco empezó a gritar y aplaudir ante la hermosa escena de amor. Nicolle, llena de emoción y muy sorprendida, dijo el tan esperado ¡SÍ! Y el capitán sonó las campanas del barco.

Desde ese instante inició un nuevo proceso en la vida de esta pareja, ella estaba en shock porque Carlos le había dado justo el anillo que quería, uno del que estaba tan enamorada como de su prometido y que se convirtió enseguida en un símbolo invaluable de su amor, unión y compromiso que adquirían hasta la eternidad.

¡Recibe Atención Inmediata!

Empieza hoy a escribir tu historia